Hace algunos meses tuvimos una celebración familiar muy especial: la Primera Comunión de la princesita de la casa.
Quisimos hacer para ella algo que recordara siempre y que fuera especial y único. Así que, ¡manos a la obra¡, decidimos preparar en casa - y en secreto- la mejor tarta de chuches que nunca hubiera imaginado.
El resultado superó las expectativas y al final de la celebración llegó, para su sorpresa, una inmensa tarta de chuches, con sus golosinas favoritas y personalizada con su foto y la de su artista preferida.
La tarta pesaba más de 5 kilos y tenía 4 kilos y medio de las mejores chucherías. Un festival dulce para la chiquilleria y también para los y las mayores, que se pusieron las botas.